Tremendo folletín.
Por si alguien lee esto que sepa que destripo el argumento y el final. Escribo esto para mi, para acordarme de los argumentos de los libros que leo.
Allá por la década de los 1860, un ambicioso jesuíta urde toda una trama para conseguir que una importante propiedad (expropiada por Enrique VIII) vuelva a las manos de la Compañía de Jesús.
Todo pasa por convertir a la fe católica al joven propietario, soltero y sin familia. Una mujer se cruza en el camino del jesuita pero, a pesar del matrimonio y el nacimiento de un vástago, el tipo persevera. Usa como herramienta un oscuro suceso del pasado de la dama (estaba casada con anterioridad). Hay conversión y el gachupino abandona a la esposa para ordenarse sacerdote e ir a Roma.
El libro tiene de todo. Un duelo, una enfermedad mental provocada por él (una especie de estrés postraumático), una familia que cae en la miseria, un pobre disminuído síquico que recupera la razón antes de morir, el viaje al salvaje oeste de los pobres misioneros, bigamias y poliandrias, el noble inglés que acaba de ayudante personal del Papa, amores a primera vista y viejos amores que reaparecen... tan sólo le faltan los hermanos gemelos separados al nacer para ser perfecto.
Todo acaba medio bien. El testamento del converso es arrojado al fuego por el niño y la madre acaba con su primer marido, que al final resulta ser el bueno de la historia.
Todo un dramón culebronero pero, ¡qué gran culebrón!
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1 comentario:
buen proyecto !
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